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Exposición " Lo normal es tener un pastel"
(YESSICA DÍAZ Y ENERO Y ABRIL)
La inauguración de la exposición ha dejado con un buen sabor de boca a todos los que pudieron estar presentes, o al menos es lo que llegue a escuchar de las personas que estaban cerca de mí y a las que les llegue a preguntar su opinión, sobre todo después de haber probado tan magnífico pastel y un pequeño sorbo de mezcal.
Siendo sincera no logré centrarme en una sola obra expuesta de manera en especial, más bien quise hacer esa relación entre cada una de ellas, pues si es cierto que mostraban de manera superficial algunas fotografías de cumpleaños, de cada uno de los autores cuando eran infantes, aún se notaba ese granulado en las piezas dándole ese toque retro, acompañadas de la manipulación a su conveniencia del creador,
Algunas de ellas tenían frases como de “es un rito”, “lo normal es tener un pastel”, cada una de esas frases me hacían recordar cada uno de mis cumpleaños que he tenido y cómo abecés no se que hacer durante todo ese rito del pastel mientras te cantan las mañanitas, uno termina analizando si lo mejor es cantar con los demás o simplemente mirar sonriendo el pastel hasta que terminen, es ahí cuando notamos su interés de cada uno de los autores en querer mostrar esa carpeta de recuerdos y familia.
Por otra parte regresamos al ritual que se hace con el pastel, desde las mañanitas ,hasta el pedir un deseó y soplar las velitas, podemos notar que ya es más que solo una carpeta de sentimientos y se vuelve una combinación cultural que se ha llevado a cabo desde hace años y hace cuestionar el que más haya de la tradición¿ Es necesario hacer todo ese rito? Y finalmente uno cae en cuenta que ya es una costumbre y que aún que no es necesario, un cumpleaños no es igual sin ello.
Aún que el pastel que estaba presente de manera física, era cortesía, para mí fue parte también de la exposición, pues para obsequiártelo pedían una pequeña receta de alguna comida, para sanar o para rendir, es ahí cómo se generó un pastel colectivo y me di cuenta como el dicho de “barriga llena , corazón contento” tomaba sentido, ya que más haya de la comida es comprender como todos tenemos un campo afectivo relacionado con los alimentos, en mi caso se relaciona con los alimentos curativos, ya que una vez que estaba triste mi tía me dijo : “ para curar el alma, lo mejor es un té de toronjil” , es probable que el toronjil si tenga esas propiedades curativas ante la tristeza, pero también note que en ese momento mi tía fue ese consuelo, fue ese té de toronjil.
Finalmente me gustaría recalcar una frase que se mostraba al inicio de la exposición , la cual decía : “ para recordar se necesitan dos, quién tuvo la experiencia y la imagen que se construye en ese momento. Con los recuerdos de la infancia sucede distinto. Es una foto la que nos insertan como memoria de algo que dicen que sucedió , pero de la cuál no tenemos experiencia”.
Y es que sinceramente apenas y tenemos memoria de cuando éramos niños y en las fotografías aparecen gente que ni conocemos, al inicio aquellas memorias son de alguien más, que al compartirlas con uno se vuelven propias , es así como “lo normal es tener un pastel” , se volvió parte de un nuevo recuerdo para mí el día de hoy.